Un jefe de seguridad en Brisbane denunció haber sido rastreado y vigilado tras asumir un contrato de obra conflictivo. Según su testimonio, se utilizaron dispositivos de rastreo y drones para seguir sus movimientos. Además, relató un acto de intimidación más grave: el envenenamiento de su perro familiar. La denuncia se presentó ante una investigación del CFMEU, un sindicato de la construcción, minería y energía. Las autoridades investigan si estos incidentes están relacionados con la disputa laboral en la obra. El jefe de seguridad teme por su seguridad y la de su familia debido a la escalada de estas acciones. Se busca determinar si la intención era intimidar y obligarlo a abandonar el contrato.