Durante meses se llevaron a cabo negociaciones secretas en torno a un sitio confidencial que contenía material restante del programa nuclear del régimen de Assad. Israel había amenazado con una acción militar para asegurar la eliminación o control de estos materiales. La administración Trump intervino para mediar y finalmente llegó a un acuerdo con el gobierno sirio de Al-Assad. Los detalles del acuerdo permanecen clasificados, pero aparentemente evitan la necesidad de una intervención israelí. Este pacto secreto evita una posible escalada en la región y aborda preocupaciones sobre la proliferación nuclear. La colaboración entre Estados Unidos, Israel y Siria, aunque inusual, demuestra la urgencia de abordar la amenaza nuclear. Se espera que el acuerdo sea monitoreado de cerca por la comunidad internacional.