Miles de seguidores de la selección escocesa de fútbol, presentes en Boston con motivo de la Copa Mundial, dedicaron el domingo un día a disfrutar del béisbol. Los aficionados, conocidos como el "Tartan Army", aprovecharon su estancia en la ciudad para asistir a un partido de este deporte, mostrando un interés inesperado. Este cambio de enfoque deportivo se produjo durante una pausa en la competición futbolística. La iniciativa ha sido vista como una muestra de la apertura y el espíritu deportivo de los seguidores escoceses. La afición demostró su entusiasmo por experimentar la cultura deportiva local estadounidense. El evento generó una atmósfera festiva y una conexión entre dos culturas deportivas distintas.
