El gerente de la Sam Adams Tap Room en Boston, Billy DeCain, ha destacado la sorprendente resistencia de los aficionados escoceses. Conocidos como la "Tartan Army", estos seguidores han llenado los establecimientos locales durante la Copa del Mundo. DeCain expresó su asombro ante la capacidad de los hinchas para mantener el ritmo de celebración. Según el gerente, los grupos regresaban a los locales ya a las 11 a.m. del día siguiente. Esta actitud ha generado una atmósfera de fiesta constante en la ciudad estadounidense. El impacto de la delegación escocesa se refleja en el consumo y la animación de los bares. En definitiva, la pasión de Escocia ha dejado una marca imborrable en Boston.