La llegada de la selección escocesa de fútbol y sus seguidores, conocidos como el “Tartan Army”, ha transformado Boston en una fiesta. Los aficionados escoceses han atraído la atención de la ciudad con sus tradicionales kilts y gaitas, llenando bares y celebrando su regreso a la Copa Mundial. Destacó una emotiva interpretación del himno nacional escocés, “Flower of Scotland”, en un famoso estadio de béisbol local. La afición ha sido descrita como entusiasta y ha generado un ambiente festivo en la ciudad estadounidense. Su presencia marca un momento significativo para los seguidores del fútbol escocés, después de una larga ausencia en el torneo mundialista. Las autoridades locales han reconocido el impacto positivo del evento en el turismo y la vida nocturna de Boston.