La selección de Escocia derrotó a Haití por 1-0 en un encuentro caracterizado por su falta de emociones y predominio físico. El único gol del partido fue obra de McGinn, asegurando la victoria para los escoceses. Haití intentó reaccionar en los minutos finales, pero no logró igualar el marcador. El partido se desarrolló con escaso brillo ofensivo por parte de ambos equipos. Escocia demostró mayor eficacia en el juego, aprovechando sus oportunidades. Con este resultado, Escocia consolida su posición y avanza en la competición. La actuación de Haití, aunque con un esfuerzo final, no fue suficiente para obtener un resultado positivo.
