Una intensa ola de calor afecta actualmente a gran parte del continente europeo, siendo Alemania uno de los países más perjudicados. Las temperaturas han alcanzado los 40 grados, generando una situación de alerta sanitaria. Ante este escenario, algunas autoridades han implementado prohibiciones sobre la venta y consumo de alcohol en espacios públicos. Esta medida busca evitar que la deshidratación se agrave y reducir la incidencia de golpes de calor. El objetivo es proteger la salud de la población y prevenir colapsos en los servicios de emergencia. Se recomienda a los ciudadanos extremar las precauciones y mantenerse hidratados. La situación sigue bajo vigilancia mientras persistan las altas temperaturas.
