Una intensa ola de calor está afectando a gran parte de Europa, con temperaturas que podrían alcanzar los 35 grados Celsius en Suecia. El fenómeno, que ya ha provocado alertas sanitarias en varios países, se debe a una masa de aire caliente proveniente del norte de África. Las autoridades suecas están monitoreando la situación y aconsejan a la población tomar precauciones para evitar golpes de calor y deshidratación. Se espera que las temperaturas elevadas persistan durante varios días, impactando potencialmente en la agricultura y aumentando el riesgo de incendios forestales. Los servicios de emergencia están preparados para responder a posibles incidentes relacionados con el calor. Esta ola de calor es consistente con las proyecciones climáticas que predicen un aumento en la frecuencia e intensidad de estos eventos debido al cambio climático.
