Las altas temperaturas y la exposición solar prolongada dañan el césped, generando preocupación entre los propietarios de jardines. Para mitigar estos efectos, se recomiendan seis estrategias clave. Entre ellas, se destaca la importancia de mantener el césped bien regado, especialmente durante las horas de mayor calor. Evitar el tránsito excesivo sobre el césped debilitado también es crucial. La colocación de piscinas inflables puede causar daños significativos, por lo que se aconseja utilizar protectores o ubicarlas en zonas más resistentes. Además, se sugiere ajustar la altura de corte del césped y aplicar fertilizantes adecuados para fortalecerlo. Siguiendo estos consejos, se puede preservar la salud y el aspecto del césped durante el verano.