Los eclipses, fenómenos astronómicos que capturan la atención mundial, son predecibles con notable exactitud gracias al análisis preciso de las posiciones relativas de la Luna, el Sol y la Tierra. A pesar de que la Luna orbita la Tierra mensualmente, los eclipses no son eventos mensuales debido a la inclinación del plano orbital lunar con respecto al plano de la órbita terrestre alrededor del Sol. Esta inclinación hace que la Luna pase, la mayoría de las veces, por encima o por debajo del Sol visto desde la Tierra. Los periodos en los que se producen eclipses se conocen como temporadas de eclipses, momentos en los que la alineación entre estos tres cuerpos celestes es más favorable. Los astrónomos utilizan modelos matemáticos complejos y observaciones precisas para calcular cuándo y dónde ocurrirán los eclipses futuros. El estudio de estos eventos proporciona valiosa información sobre la dinámica del sistema solar y la mecánica celeste.
