La policía filipina investiga una conexión entre el tiroteo en un campus escolar en Tacloban y la afición de uno de los agresores a un videojuego de contenido violento. El incidente, protagonizado por menores, ha conmocionado a la comunidad local. Las autoridades no han especificado el nombre del juego ni el grado de influencia que pudo haber ejercido en el ataque. Se está investigando el historial del estudiante y sus posibles motivaciones. El tiroteo ha reabierto el debate sobre el impacto de la violencia en los videojuegos en la salud mental de los jóvenes. Las clases han sido suspendidas mientras continúan las investigaciones y se ofrece apoyo psicológico a los estudiantes y al personal escolar.
