Arabia Saudita, tras cinco meses de esfuerzos para evitar una guerra regional y mantener abiertos los canales de comunicación incluso después de los ataques con drones de Irán, se encuentra ahora rodeada por múltiples amenazas. Además de Irán, Riad enfrenta ataques continuos de los hutíes en Yemen y las milicias proiraníes en Irak, lo que finalmente la obligó a romper su silencio. Este martes, las fuerzas aéreas sauditas, en una operación conjunta con las fuerzas estadounidenses, llevaron a cabo ataques aéreos en el este de Irak. Esta respuesta marca un cambio significativo en la postura saudita, que hasta ahora priorizaba la contención y el diálogo. La escalada de tensiones sugiere un escenario cada vez más complejo y peligroso en la región. La situación ha obligado a Arabia Saudita a tomar una postura más firme en defensa de sus intereses.