Arabia Saudita ha deportado a 13,724 residentes ilegales durante la última semana, intensificando sus esfuerzos para controlar la inmigración irregular. Esta acción forma parte de una campaña más amplia para hacer cumplir las leyes de residencia y trabajo en el país. Las deportaciones incluyen a personas que violaron las leyes de inmigración o no pudieron demostrar su estatus legal. Las autoridades saudíes han advertido previamente sobre las consecuencias de residir ilegalmente en el reino y han ofrecido períodos de gracia para que los infractores se regularicen o abandonen el país. Estas deportaciones masivas reflejan una política más estricta hacia la inmigración y el mercado laboral. Se espera que la campaña continúe en las próximas semanas, con el objetivo de garantizar el cumplimiento de las normativas de inmigración. La medida busca proteger los derechos de los trabajadores legales y fortalecer la economía nacional.

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