Autoridades de Santorini han acusado a importantes compañías de cruceros y a la CLIA de generar deliberadamente congestión en el puerto y desinformar a los pasajeros. Según funcionarios municipales y portuarios, estas prácticas buscan eludir las regulaciones locales y favorecer sus propias excursiones terrestres. Las autoridades alegan que estas tácticas perjudican a los negocios locales al limitar el acceso de los turistas a la isla de forma independiente. La situación ha provocado un debate sobre el impacto del turismo masivo de cruceros en la infraestructura y la economía de Santorini. Las autoridades locales han iniciado una campaña para denunciar estas prácticas y proteger los intereses de los comerciantes y residentes. Se busca una mayor regulación y transparencia en las operaciones de los cruceros que visitan la isla. La CLIA aún no ha emitido una respuesta oficial a las acusaciones.