La reciente fuga de 41 detenidos del Centro de Traslado por Protección en Santa Marta y la destitución del coronel Jeyson Haird López Puerto, comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, han expuesto una crisis latente en la institución. Este incidente no es un hecho aislado, sino la culminación de catorce años de denuncias sobre fugas, manejo irregular de armas y posibles encubrimientos. La salida del coronel López Puerto ha generado interrogantes sobre la real magnitud de la corrupción dentro de la Policía Metropolitana de Santa Marta. La situación ha puesto en tela de juicio los mecanismos de control y supervisión interna de la policía en la ciudad. Las autoridades locales se enfrentan a la presión de esclarecer lo sucedido y garantizar la seguridad ciudadana. La llamada a “calificar servicios” no se considera una explicación suficiente ante la gravedad de los hechos.