La ciudad de San Antonio, Texas, enfrenta un déficit presupuestario de 158 millones de dólares y ha propuesto un plan de austeridad sin precedentes. La propuesta incluye un aumento máximo en el impuesto a la propiedad para los residentes. Además, se contempla el despido de más de 130 empleados municipales en un intento por reducir gastos. El plan también implica la congelación de salarios para los trabajadores públicos restantes. Las medidas buscan estabilizar las finanzas de la ciudad ante la grave situación económica. La aprobación del plan de austeridad aún está pendiente y generará un impacto significativo en los servicios públicos y la economía local. Se espera un debate intenso en los próximos días.
