Un joven de 22 años, empleado de ventas, ha sido sentenciado a 36 meses de prisión con trabajos forzados por un tribunal de Amasaman. El fallo se produjo después de que fuera grabado por cámaras de circuito cerrado (CCTV) robando a su empleador. Las imágenes de seguridad proporcionaron pruebas cruciales para la condena. El tribunal consideró la gravedad del delito y la violación de la confianza depositada en el empleado. La sentencia busca disuadir prácticas similares y garantizar la seguridad de los bienes empresariales. El nombre del empleado no fue revelado en el informe. La duración de la pena refleja la seriedad con la que las autoridades locales abordan los delitos de robo en el lugar de trabajo.