Egipto logró su primera victoria en la historia de los Mundiales tras derrotar a Nueva Zelanda en un partido donde remontó el marcador. Mohamed Salah fue figura clave, anotando un gol y asistiendo en otro, impulsando el triunfo de su selección. Este resultado pone fin a una espera de 92 años sin victorias en la competición para los egipcios. El partido representó un hito significativo para el fútbol egipcio y sus aficionados. La actuación de Salah fue fundamental para cambiar el rumbo del encuentro. La victoria abre una nueva etapa para Egipto en su participación en los Mundiales. El encuentro se celebró en el contexto de la fase de grupos del torneo.
