La selección de Egipto logró su primera victoria en la historia de los Mundiales al vencer a Nueva Zelanda 3-1 en Vancouver. Mohamed Salah, capitán y figura clave del equipo, fue fundamental en el triunfo, anotando un gol y proporcionando una asistencia. Este resultado marca un hito para el fútbol egipcio, que regresa a la competición mundial después de décadas de ausencia. El partido se caracterizó por la remontada egipcia tras un inicio adverso. Salah, reconocido por batir récords a lo largo de su carrera, reafirmó su liderazgo en el campo. La victoria representa un momento significativo para los aficionados egipcios y un impulso para el resto del torneo.
