Investigadores han descubierto una vasta red subterránea de agua bajo el desierto del Sahara, con una extensión de 4.000 kilómetros. Este sistema acuífero, oculto bajo la arena, podría tener hasta un millón de años de antigüedad. El agua almacenada es vital para sostener a millones de personas que habitan en la región. El descubrimiento revela una reserva hídrica significativa, crucial en un contexto de creciente escasez de agua. Científicos analizan ahora el impacto del cambio climático en esta frágil fuente de vida. La red representa un hallazgo geológico de gran importancia y un recurso estratégico para el futuro.