El lanzador alemán Thomas Röhler invitó a una cerveza a su contraparte finlandés, Topi Parviainen, después de que una infracción suya le permitiera a Parviainen avanzar a la final del lanzamiento de jabalina. Röhler, campeón olímpico en 2016, superó la línea en su lanzamiento, lo que invalidó su intento. Esta infracción inesperada abrió un lugar en la final para Parviainen, quien se clasificó como el último competidor entre los doce mejores. El incidente evitó una situación potencialmente escandalosa para Finlandia, ya que Parviainen estaba al borde de la eliminación. Röhler bromeó sobre invitar las cervezas como un gesto de agradecimiento por el inesperado giro de los acontecimientos. La clasificación de Parviainen a la final se produjo gracias al error del campeón olímpico alemán.

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