Las autoridades del Reino Unido han abierto una investigación contra la aerolínea de bajo coste Ryanair por sus políticas de asignación de asientos familiares. La compañía exige que los niños de entre dos y 11 años viajen sentados con al menos un adulto, pero cobra una tarifa adicional por este requisito, calificándolo como un "asiento familiar obligatorio". Esta práctica ha generado críticas por considerarse abusiva y poco transparente para los consumidores. La investigación se centrará en determinar si estos cargos adicionales infringen las leyes de protección al consumidor del Reino Unido. Ryanair defiende su política argumentando que permite a las familias viajar juntas si así lo desean, aunque implica un costo. Las autoridades competentes analizarán si la imposición de esta tarifa es legal y justa para los pasajeros. Se espera que los resultados de la investigación se publiquen en las próximas semanas.