El conflicto en Ucrania está generando un desgaste significativo para Rusia, tanto en su infraestructura industrial como en su capacidad de mano de obra, lo que podría tener consecuencias a largo plazo. A medida que la guerra impacta a la población y a la élite rusa, se plantea la posibilidad de que regiones dentro de la Federación Rusa busquen la secesión de Moscú en el próximo año o año y medio. Expertos analizan si esta situación podría desencadenar un evento histórico de gran magnitud, alterando el panorama geopolítico mundial. El artículo explora en detalle los factores que podrían conducir a la fragmentación territorial de Rusia. La estrategia ucraniana se centra en debilitar la capacidad de Rusia para sostener la guerra a largo plazo. Este escenario representa un riesgo considerable para la estabilidad interna de Rusia y su futuro como nación.
