La intensificación y creciente violencia de los ataques rusos contra Kiev han agotado a numerosos civiles y los han puesto a prueba. Los residentes de Kiev están experimentando un estrés significativo debido a la escalada del conflicto. La falta de tiempo de advertencia previo a los ataques, a veces de apenas cuatro minutos, agrava la situación, impidiendo una evacuación segura y efectiva. Esta táctica rusa de disparos incesantes está diseñada para desgastar a la población. El impacto psicológico y físico sobre los civiles es considerable, generando preocupación por su bienestar a largo plazo. La ciudad de Kiev se enfrenta a una situación cada vez más precaria debido a la persistente ofensiva.