La inteligencia militar sueca considera que Rusia continuará representando una amenaza para sus países vecinos mucho después de que Vladimir Putin deje el poder. Este análisis sugiere que la amenaza no reside únicamente en la figura de Putin, sino en la estructura y objetivos del régimen ruso. Según los servicios de inteligencia suecos, la política agresiva de Moscú es un elemento inherente al sistema, no dependiente de su líder actual. El informe indica que Rusia buscará continuar ejerciendo influencia y presión sobre sus vecinos, utilizando diversos medios para desestabilizar la región. Esta evaluación se basa en un análisis profundo de la doctrina militar rusa y sus acciones recientes. La inteligencia sueca enfatiza la necesidad de que los países vecinos se preparen para una amenaza rusa a largo plazo, independientemente de los cambios en el liderazgo del Kremlin.