Los recientes ataques rusos a la infraestructura portuaria de Ucrania han paralizado prácticamente sus exportaciones de grano a través de aguas profundas. La situación es crítica ya que la única vía factible para el transporte de la totalidad del grano restante es una única línea ferroviaria. Esto crea un cuello de botella logístico importante y pone en riesgo los suministros alimentarios globales. La capacidad limitada del transporte ferroviario no puede compensar la pérdida de capacidad portuaria. Expertos temen un aumento de los precios del grano y dificultades para países dependientes de las importaciones ucranianas. La destrucción de las instalaciones portuarias agrava la crisis alimentaria mundial, causada inicialmente por la invasión rusa.