Un reciente informe, conocido como el "Informe de Kiel", advierte de que la economía rusa se encuentra en una situación crítica, llegando a un "estadio final". Economistas alemanes, autores del estudio, atribuyen esta situación a las consecuencias de la guerra en Ucrania y las sanciones occidentales impuestas. El análisis detalla un declive económico significativo y una creciente dependencia de un número limitado de socios comerciales. Los expertos instan a los países occidentales a endurecer aún más las sanciones contra Rusia, incluyendo la implementación de aranceles especiales. El informe sugiere que estas medidas adicionales podrían acelerar el deterioro de la economía rusa y limitar su capacidad para financiar el conflicto bélico. Se enfatiza la necesidad de una estrategia coordinada para maximizar el impacto de las sanciones y evitar eludir las restricciones existentes.