Elvira Nabiullina, la gobernadora del Banco Central de Rusia, ha desaparecido de la esfera pública, generando especulaciones sobre su posible destitución. Nabiullina es reconocida por mantener la estabilidad económica rusa a pesar de la guerra en Ucrania y las sanciones occidentales. Su ausencia se notó en eventos recientes, incluyendo una reunión clave con el presidente Putin en San Petersburgo. Medios de comunicación en el exilio sugieren que el Kremlin podría haberle reducido su poder o incluso haberla removido de su cargo. Hasta el momento, no hay confirmación oficial sobre su paradero o situación laboral. La falta de información alimenta la incertidumbre sobre el futuro de la política monetaria rusa.