Dos altos funcionarios económicos rusos han roto un silencio habitual y admitido públicamente el creciente impacto negativo de la guerra en Ucrania. Esta admisión inusual se produce en un momento en que los ataques de Kyiv a la infraestructura petrolera y el gasto militar récord están revelando fisuras en la economía rusa. Las declaraciones sugieren una creciente preocupación dentro del Kremlin sobre la sostenibilidad económica del conflicto. Anteriormente, el gobierno ruso ha minimizado consistentemente las consecuencias económicas de la guerra, presentando una imagen de estabilidad. Esta nueva transparencia podría indicar un cambio en la estrategia de comunicación o una admisión de la gravedad de la situación. La admisión pública reconoce las crecientes dificultades que enfrenta la economía rusa debido a la guerra y sus consecuencias.