Rusia ha intensificado sus ataques contra la infraestructura logística de Ucrania, causando la destrucción de importantes almacenes de distribución pertenecientes a empresas como Rozetka, Nova Poshta y Biosphere. Estos ataques, llevados a cabo en dos oleadas, afectan directamente el suministro a millones de ucranianos. Kyiv ha condenado los bombardeos, argumentando que ninguna acción ucraniana puede justificar estos ataques contra la infraestructura civil. El número de víctimas mortales asciende al menos a 17, aunque se espera que esta cifra aumente. Los ataques parecen diseñados para interrumpir la cadena de suministro y debilitar la capacidad de Ucrania para sostenerse. La destrucción de estos centros logísticos generará importantes dificultades para el comercio y la distribución de bienes esenciales en el país.