Nuevos ataques rusos en Ucrania han resultado en la muerte de nueve civiles, incluyendo un niño pequeño en la región de Sumy. Los ataques se concentraron en las áreas de Sumy, Donetsk y Dnipropetrovsk, causando también numerosos heridos en todo el país. Las autoridades ucranianas han condenado los ataques, calificándolos como actos de terrorismo. Este último ataque subraya la continua amenaza que enfrentan los civiles en las zonas de conflicto. La situación humanitaria se deteriora a medida que los bombardeos persisten. Se están realizando esfuerzos para brindar asistencia a los afectados y documentar los crímenes de guerra. La comunidad internacional ha instado a Rusia a cesar sus hostilidades y respetar el derecho internacional humanitario.