Los ciudadanos rusos están implementando diversas soluciones técnicas para eludir la vigilancia estatal y las restricciones impuestas a aplicaciones extranjeras. Entre las plataformas más afectadas se quejan WhatsApp, de Meta, y Telegram, fundada por Pavel Durov. Para evitar el bloqueo, los usuarios recurcan a redes privadas y conexiones seguras en espacios públicos, como cafeterías con Wi-Fi gratuito. Estas medidas permiten mantener la comunicación y el acceso a la información fuera del control gubernamental. El objetivo principal es evitar el monitoreo constante del Estado sobre sus comunicaciones privadas. De este modo, los rusos buscan preservar un espacio de libertad digital en medio de la restricciones. El uso de estas herramientas tecnológicas se convierte en un acto de resistencia contra la "cortina de hierro" digital.