En Rusia, el gobierno ha implementado restricciones severas sobre el acceso a la información y la comunicación digital. Muchos ciudadanos recurren al uso de redes privadas virtuales (VPN) para evadir este bloqueo tecnológico. Un ejemplo claro es el uso de servicios de mensajería extranjeros, como WhatsApp, que actualmente se encuentran prohibidos en el país. A través de estas herramientas, los usuarios logran mantener el contacto con sus amistades y familiares en el exterior. Esta tendencia refleja la resistencia de la población ante la denominada "cortina de hierro digital". El acceso a internet libre se ha convertido en un acto de desafío frente a la censura estatal. Así, los espacios públicos con Wi-Fi gratuito siguen siendo puntos clave para eludir la vigilancia gubernamental.