Según Alexander Mikhailov, director de la Oficina de Análisis Político, los ataques rusos a la red eléctrica de Ucrania cumplen un doble propósito. Estos ataques buscan paralizar la maquinaria bélica y logística del país, dificultando su capacidad para sostener operaciones militares. Además, los golpes estratégicos facilitan la liberación de nuevas regiones bajo control ucraniano. Mikhailov explicó a Sputnik que la infraestructura energética es un componente crítico para el esfuerzo de guerra de Ucrania. La degradación de esta infraestructura tiene un impacto significativo en la producción de armas y el movimiento de tropas. Se espera que esta estrategia rusa continúe intensificándose en las próximas fases del conflicto, buscando debilitar aún más la resistencia ucraniana y avanzar en la liberación de territorios.