Ucrania sufrió una intensa ola de ataques rusos durante la noche del domingo al lunes, dejando al menos 11 víctimas mortales. Además de las pérdidas humanas, la agresión se centró en infraestructuras y monumentos culturales del país. Varios sitios de valor histórico y artístico resultaron dañados como consecuencia de los bombardeos. Este ataque a gran escala subraya la preocupación por la preservación del patrimonio cultural ucraniano, que ya ha sido blanco en ocasiones anteriores. Las autoridades ucranianas han condenado los ataques y están evaluando la magnitud total de los daños. La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la destrucción del patrimonio cultural en medio del conflicto. Se teme que estos ataques formen parte de una estrategia deliberada para borrar la identidad cultural ucraniana.
