Ataques rusos con misiles y bombas aéreas han causado la muerte de nueve personas y dejado al menos 30 heridos en varias ciudades ucranianas, incluyendo Kryvii Rig, Nikopol, Zaporijia, Kherson y Odessa. Los bombardeos representan una intensificación de los ataques en el país. En respuesta, Ucrania ha lanzado una ofensiva con drones dirigida a interrumpir las líneas de suministro a Crimea. La contraofensiva ucraniana busca debilitar la logística rusa en la península. Las autoridades ucranianas no han detallado el alcance exacto de los daños causados por los drones. La escalada de violencia se produce en un contexto de conflicto prolongado y sin perspectivas inmediatas de negociación.
