Rusia lanzó ataques en Kiev y la ciudad de Brovary, provocando incendios en dos distritos de la capital ucraniana y daños en tres áreas de Brovary. Los bombardeos resultaron en la trágica muerte de al menos tres personas, incluyendo un niño. Las autoridades ucranianas están evaluando la magnitud total de las destrucciones y trabajando en las labores de rescate. Los ataques se suman a la escalada de violencia en la región, afectando a la infraestructura y a la población civil. Se desconoce por el momento el tipo de armamento utilizado en los ataques. Este incidente reaviva las preocupaciones internacionales sobre el conflicto en Ucrania y la seguridad de los civiles.