La flota rusa sombra continúa operando en el Mar Báltico a pesar de las inspecciones y sanciones impuestas. Una investigación de SVT revela que 262 buques vinculados a Rusia han transportado petróleo por la región solo este año. Esta actividad persiste a pesar de los esfuerzos de Suecia por intensificar el control y las intervenciones. Las embarcaciones, utilizadas para eludir las sanciones occidentales, representan un desafío logístico y de seguridad. Las autoridades suecas afirman estar preparadas para posibles escaladas de tensión. La flota sombra emplea tácticas para ocultar el origen y destino de la carga, complicando su rastreo y control. La situación plantea interrogantes sobre la efectividad de las medidas restrictivas actuales.