Un ataque con drones ucranianos contra un depósito de combustible en la región de Yaroslavl, Rusia, provocó la caída de lo que se ha descrito como una "lluvia de petróleo" sobre la zona. Residentes locales han reportado y documentado con imágenes y videos la cobertura de plantas y estructuras con gotas y manchas de petróleo. El incidente ha generado preocupación y temor entre la población. Las autoridades rusas aún no han emitido una declaración oficial detallada sobre el alcance de los daños o las medidas adoptadas. Se investigan las consecuencias ambientales del derrame. El ataque representa una nueva escalada en el conflicto entre Rusia y Ucrania, extendiendo los efectos de la guerra a territorio ruso.
