Un reciente sondeo revela un aumento de la crítica hacia las políticas económicas del presidente Vladimir Putin en Rusia. Aproximadamente un tercio de la población rusa está experimentando los efectos negativos de las sanciones internacionales y las consecuencias del conflicto en Ucrania. El estudio, citado por The Independent, indica una correlación entre el nivel de ingresos y la lealtad al régimen: los ciudadanos con menores recursos económicos muestran una mayor insatisfacción. Por el contrario, los individuos con mayor poder adquisitivo tienden a mantener una postura más favorable hacia el gobierno. Esta creciente preocupación económica ejerce una presión adicional sobre el Kremlin. El sondeo sugiere una posible erosión del apoyo popular a Putin debido a la situación económica actual. Los resultados del estudio ofrecen una visión del clima social y económico en Rusia en medio de la guerra y las sanciones.