Funcionarios rusos han incrementado sus críticas hacia la administración estadounidense por no implementar los acuerdos alcanzados durante la cumbre entre Trump y Putin en Alaska el pasado agosto. Estas críticas coinciden con un aumento de los ataques ucranianos y el reconocimiento por parte de líderes occidentales, en la reciente cumbre del G7, del cambio de rumbo en la guerra de Ucrania. Trump ha criticado repetidamente al presidente Zelensky por no lograr un acuerdo para poner fin al conflicto, mientras que el Kremlin ha elogiado los esfuerzos del expresidente estadounidense. Rusia se refiere constantemente a un concepto denominado "Ancoraje", que implica la cesión total de la región de Donbás a Rusia para poner fin a la guerra, un acuerdo que EE.UU. no ha confirmado explícitamente. Moscú expresa su descontento porque considera que solo han cumplido su parte del acuerdo, mientras que Washington se ha desviado de los términos pactados, según declaraciones de asesores del Kremlin y del ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey Lavrov. La postura de EE.UU., respaldada por Reino Unido y Francia, se percibe como una continuación de una política dura contra Rusia.