Los ciudadanos rusos, incluso aquellos que inicialmente apoyaban la guerra en Ucrania, muestran creciente cansancio y descontento con la situación actual. Residentes de San Petersburgo expresaron su fatiga y el deseo de un cambio de gobierno, en una señal alarmante para el régimen de Vladimir Putin. Este deterioro en el ánimo social se atribuye, según expertos, a los continuos ataques ucranianos. Estos ataques no solo dificultan la vida cotidiana de los rusos, sino que también impactan negativamente la economía del país. La creciente presión económica y la sensación de inseguridad están exacerbando el descontento entre la población. La situación sugiere una posible erosión del apoyo popular al gobierno de Putin.