Dos ciudadanos rusos fueron condenados en Angola por cargos de terrorismo y espionaje, según dictaminó un tribunal angoleño. Lev Lakshtanov recibió una sentencia de ocho años de prisión, mientras que Igor Ratchin fue condenado a once años. Las acusaciones se relacionan con un presunto plan para derrocar al gobierno y organizar protestas violentas por el aumento de los precios del combustible el año pasado. Ambos acusados negaron las imputaciones, afirmando haber estado en Angola por motivos culturales y comerciales. El juicio ha generado atención internacional, destacando las complejas relaciones geopolíticas en la región. Las autoridades angoleñas presentaron pruebas que, según sostienen, demuestran la participación de los rusos en actividades desestabilizadoras.