Una empresa de extracción de datos con sede en EE. UU., sospechosa de ser controlada desde Rusia, ha estado involucrada en proyectos financiados por la UE. La compañía vendió sus servicios a agencias de aplicación de la ley de toda la Unión Europea, incluyendo a la Dirección Nacional Anticorrupción (DNA) y la Dirección de Investigación del Crimen Organizado y el Terrorismo (DIICOT) en Rumanía. Documentos consultados por una publicación de renombre en Bruselas revelan la conexión entre la empresa y Rusia. La semana pasada, el Departamento de Justicia de EE. UU. acusó a la compañía, llevando al arresto de sus propietarios en Estados Unidos. Se investiga la posible implicación en actividades ilícitas y el alcance de su influencia en las operaciones policiales europeas. La situación plantea interrogantes sobre la seguridad de los datos y la integridad de las investigaciones penales.