La creciente preocupación por una posible escasez de combustible en Rusia está generando pánico entre la población, que recurre a compras masivas de gasolina. En internet ruso, las guías para sortear las restricciones de venta y localizar estaciones de servicio que aún dispensan combustible superan en popularidad a otros contenidos. Aunque las gasolineras no están completamente secas, la situación es crítica y podría empeorar. La crisis no necesariamente se debe a ataques ucranianos, sino a la reacción del público ante la incertidumbre y la difusión de información sobre posibles problemas de suministro. Se anticipa que el verano será especialmente difícil en este sentido. La situación refleja una vulnerabilidad interna y un impacto psicológico significativo en la población rusa.
