El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyj, informó que una fábrica de Coca-Cola cerca de Kyiv fue alcanzada por drones rusos el jueves. El ataque ocurrió en las cercanías de Brovary, al este de la capital ucraniana. Zelenskyj interpretó el incidente como una señal dirigida a Estados Unidos, resaltando la aparente motivación detrás de atacar un símbolo comercial global. El mandatario ucraniano señaló con sarcasmo que Coca-Cola es “un enemigo” para Rusia, justificando así el uso de drones Shahed en el ataque. El incidente subraya la escalada del conflicto y la ampliación de objetivos en la guerra. Las autoridades ucranianas continúan investigando los daños y las posibles consecuencias del bombardeo. Este ataque también destaca la vulnerabilidad de la infraestructura civil en medio de la guerra.