Dos ciudadanos rusos que fueron detenidos el jueves por acampar en una zona restringida ya no son considerados sospechosos de haber cometido un delito. Inicialmente, las autoridades sospecharon de espionaje debido a su ubicación y equipo fotográfico. Sin embargo, tras una investigación exhaustiva, se determinó que no existían pruebas suficientes para sostener estas acusaciones. Los individuos, cuya identidad no ha sido revelada, estaban documentando la naturaleza, según sus declaraciones. Este incidente ha generado cierta tensión diplomática, con el embajador ruso expresando su preocupación por el trato recibido por sus ciudadanos. Las autoridades suecas han confirmado que los dos rusos han sido liberados y se les permitió continuar su viaje. El caso subraya la sensibilidad actual en las fronteras suecas y la vigilancia ante posibles amenazas a la seguridad nacional.