Las autoridades penitenciarias rusas detuvieron a un gato que intentaba introducir drogas en la prisión número 17 de Nizhny Novgorod. El felino fue sorprendido intentando contrabandear sustancias ilícitas, las cuales estaban ocultas en collares improvisados hechos de tela que llevaba puestos. Según reportes de AP y CNN, este inusual método de contrabando involucraba el uso del animal como correo para ingresar las drogas a la cárcel. Las autoridades no han revelado el tipo de droga ni la cantidad que el gato llevaba consigo. Este incidente ha llamado la atención de los medios internacionales, destacando la creatividad –y preocupación– en torno a los intentos de introducir artículos prohibidos en las prisiones rusas. La investigación está en curso para determinar quién entrenó al gato y quiénes son los responsables de este plan de contrabando.