Rusia intensificó sus ataques contra la infraestructura energética de Ucrania, provocando nuevos cortes de electricidad en cinco oblasts. Los ataques, que incluyeron el uso de drones y artillería, se registraron durante la mañana del 26 de agosto. Las autoridades ucranianas están trabajando para restablecer el suministro eléctrico a las áreas afectadas, pero la situación sigue siendo crítica. Estos bombardeos forman parte de una campaña más amplia para debilitar la capacidad de Ucrania de resistir la invasión rusa. Los ataques deliberados a la infraestructura civil son considerados crímenes de guerra. Se desconoce el alcance total de los daños, pero se espera que las reparaciones tomen tiempo y recursos significativos.