Las fuerzas rusas destruyeron ocho millones de libros en un ataque contra un almacén en el noreste de Ucrania durante el fin de semana. La editorial Ranok denunció el hecho como un ataque deliberado contra la cultura ucraniana y su sistema educativo. Este no es el primer incidente en el que centros importantes de libros son blanco de ataques rusos. Kiev acusa a Moscova de intentar suprimir la educación y la cultura ucranianas mediante estos actos. La magnitud de la destrucción representa una pérdida significativa para el patrimonio cultural del país. El ataque subraya la intensificación de los esfuerzos para desestabilizar Ucrania a través de medios no solo militares, sino también culturales. Este acto busca, según las autoridades ucranianas, “devorar” su educación y cultura.